20/1/09

Laura (2° Parte)

La radio sonaba a un volumen moderado, lo suficiente como para que se entendiera lo que decían las canciones. La de Eric no tardó en sonar. No me cansaba de escucharla y me llenaba de orgullo ser la autora de la letra.

Hacía mucho que no sentía la inspiración para escribir. Mi vida estaba tan llena de asuntos más urgentes que ya no quedaba mucho para la creatividad. No tenía por qué ser así. Mi hermano quizás tuviera razón, el stress me estaba ganando la batalla.

No era mucho el tiempo que dedicaba pura y exclusivamente al ocio. Sin embargo, faltaba poco para que terminara el cuatrimestre en la facultad, solo me quedaba un final por rendir. Y entonces, estaría libre...

La idea me puso de buen humor y ya empezaba a hacer planes. Y llegamos al hotel.

Se me habían pasado los nervios. Me sentía contenta, como debía ser.


Toqué la puerta con delicadeza. No se escuchaba ningún ruido adentro. Me extrañó bastante. Esperé. Volví a tocar la puerta. Esperé un rato más.

-Perdón. No te escuché-se disculpó Eric, cuando me abrió la puerta.

Tenía puesto el pantalón nada más. Andaba descalzo y tenía una toalla en las manos.

-Está bien-le di un beso en la mejilla, intentando no mirar por demasiado tiempo toda esa piel expuesta...supongo que me puse un poquito colorada-¿Todo bien?

-Sí-me contestó, mientras se hacía a un costado para que pasara.

Se me quedó mirando, yo le clavé mis ojos en los suyos. Era difícil no pasear la vista por ese torso musculoso, que parecía cincelado por algún escultor habilidoso. Por Dios, yo no era así... ¿qué me pasaba? Se me acercó un poco más.

-¿Qué?-le pregunté, algo brusca.

-Nada, que estás como un tomate-observó

Eso no hizo más que intensificar mi rubor.

-Es por el frío... Estuve mucho tiempo esperando en la plaza... y había viento. Y siempre me pongo colorada.-le expliqué, con más compostura de la que me creía capaz.

-Ah... me había olvidado de que eras tan sensible a esas cosas-dijo, medio confundido y medio divertido.

-Nunca fuiste muy observador-le dije, me encogí de hombros.-¿Los demás dónde están?

-Abajo... Jugando al pool.-contestó-siempre hacen eso.

-Me hubieras dicho-me quejé-Así no te interrumpía el baño.

-No interrumpiste nada, ya había terminado.

Levanté una ceja.

-Vestite, te vas a enfermar.-le dije con tono de abuela preocupada.

Me contestó con una risa suave.

-Ya vengo-se excusó.

Volvió enseguida, con una remera negra y zapatillas.

-¿Te incomodaba recién?-preguntó con tono cauteloso.

-No... Estoy acostumbrada. Lautaro anda así bastante seguido.

-Pero él es tu hermano.

-No son tan diferentes-le contesté rápidamente.-No es para tanto

-Menos mal... a Lorena le molesta que ande así.

-Ah, ¿sí?

Justo Lore... me parecía raro.

-Seh

-No tiene nada de raro...

-Pero es ella es muy pudorosa, a veces...

No pude menos que reírme.

-¿Estamos hablando de la misma persona?

Él sonrió a su vez.

-En serio.-Miró la puerta-¿Bajamos?

-Y sí...

-¿Te aburro?

-No, para nada. Pero quiero ver a los demás también.


-¡Debbie!-

Lo primero que vi fue una llamarada de pelo rojizo. Después sentí que me estrangulaban. Esa chica tenía mucha energía.

-¿Cómo estás, Lore?-saludé, cuando me soltó.

-Todo bien- me sonrió-Vení.

Me agarró la mano y me arrastró hasta donde estaba el resto. No estaban jugando al pool, sino sentados en sendos sillones, tapizados de cuero blanco. En la mesita ratona, había una botella de cerveza negra y un par de bandejas con una picada.

No eran muchos. Además de Ariel, había tres hombres y una mujer. Los saludé y Lorena se encargó de las presentaciones:

-Él es Gabriel(un rubio alto y de ojos celestes muy claros, con rasgos nórdicos), Federico(me señaló a un chico de unos dieciocho, morocho de ojos oscuros), Guillermo(un hombre de unos treinta y cinco, de pelo negro y ojos oscuros, con una sonrisa de esas que te cautivan enseguida),-sólo quedaba la chica, supuse quién sería-y Laura.

No me extrañaba que le gustara a Eric. Parecía una modelo. Morocha de pelo lacio y ojos azules, rasgos ingleses y con una figura escultural. Vestía de una forma que resaltaba sus curvas de forma elegante.

Les sonreí a todos. Percibí una cortesía general, pero al ver a Laura, sentí una sensación rara, como si me estuvieran examinando minuciosamente. Estaba incómoda en su presencia, tenía algo que iba más allá de la apariencia que no me gustaba nada...

4 comentarios:

  1. mmm... le caen mal todas las novias de eric... jaja

    muy bueno maeglin!

    suerte

    dani

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  2. jajaj puede ser
    esta celosa q se le va a hacer..
    ya veremos si esta justificado o no ;)
    dani, bienvenida! hacia rato q no pasabas x)

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  3. tomaaateeeeeeeeeee!!
    a no!esa era day =P

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  4. que puta!!!
    ya no la kiero...malditas lauras!!!

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