Casi me quedé dormida. No sé bien a qué hora me habré dormido finalmente, lo único que sí sé es que era muy tarde. Me levanté con dolor de cabeza. El trayecto al trabajo se me hizo insoportable, nunca me había sentido tan sofocada por la gente a mi alrededor. Seguía pensando en lo que había pasado anoche. Tenía que pedirle perdón a Lautaro, no podría soportar una actitud fría por parte de él. Y tenía que llamar a Eric, para resolver el reencuentro. Esta idea ya había perdido todo su atractivo y comencé a considerar con seriedad la opción de regalar las entradas o revenderlas.
Cuando por fin llegué al trabajo, me senté en mi escritorio. No saludé a nadie, ni siquiera los miré, lo que seguramente les cayó mal. Y yo me sentía mal, así que no me importaba mucho. Si supieran, seguro que lo entenderían.
Traté de concentrarme en el trabajo, abandonarme a mi tarea. Parecía una autómata. Ni siquiera escuchaba las conversaciones que se desarrollaban a mi alrededor. No sé cuánto tiempo estuve así... Por mi cabeza, desfilaban diferentes alternativas de conversación con mi hermano, para excusarme y que todo se arreglara. Imaginé sus posibles reacciones mientras escribía una carta documento dirigía a alguien que ni siquiera recordaba.
-¿Bloqueada?-preguntó alguien a mi espalda.
-¿Eh?-salté, como si me acabaran de despertar.
-Si estás bloqueada...
-Sí, algo así, Juan. ¿Hace mucho que estás ahí parado?
-Unos cinco minutos.
-Ah
-Estás como ida... ¿qué te pasa?
-Nada-me encogí de hombros-Tengo sueño, nada más.
Me miró por unos segundos y, cuando se dio cuenta de que no le diría nada más se fue. Apoyé los codos sobre el escritorio y hundí mi cara en las manos. Respiré hondo, intenté concentrarme. Fue imposible. De repente, sentí el aroma del café muy cerca mío.
-Hablemos.
-Buen día, Jess-saludé, sin mirarla.
La rubia de ojos azules se sentó al lado mío, con aire preocupado.
-¿Qué pasa? Tenés una cara horrible...-comentó.
-Nada, es que dormí mal. Mejor dicho,-me corregí-no dormí.
-¿Estás enferma?-puso su mano en mi frente.
-No... dormí mal, no más.-traté de mantenerle la mirada.-A veces, sufro de insomnio.
-Así, porque sí...
-Sí, podría decirse.-le dije, con aire cansado.
-Mirá, Debbie... Se te nota cuando mentís.-y agregó en voz un poco más alta- Acompañame afuera, quiero fumar.
La seguí, como llevada por alguien más. Mi cuerpo no me pertenecía. Era apenas consciente del camino por el que iba. En mi cabeza, seguían rondando dos nombres que no tenían nada que ver con la oficina. Jésica prendió su cigarrillo y esperó un rato, antes de hablar.
-No te escucha nadie más que yo, ¿qué pasa?
-Nada...
-Dale, Debbie-me animó-Sabés que la mejor de que se te vaya es que lo sueltes.
Tomé aire y le conté lo que había pasado.
-¿Tanto lío por un pibe que se borró? Pensé que no eras de las que se hacen la cabeza con esas cosas.-opinó.
-No, no soy de esas...
-Entonces, no me estás contando todo...
-Sí, te conté todo.
-Ese Eric era tu mejor amigo. Te trató mal y desapareció. Ahora te roba una canción y te quiere ver...-resumió
-Sí
-Y tu hermano no quiere, porque cree que vas a sufrir de nuevo.
-Ajá.
-Yo pienso lo mismo.-sentenció.
-¿Y qué hago?
-Decile que no tenés tiempo para verlo. Hacele ver que no te importa nada que tenga que ver con él, exactamente como hizo con vos.
-Pero...
Me importaba. Por Dios, me importaba mucho, por eso estaba así.
-Nada-me cortó-Si de verdad quiere que se arreglen las cosas, que la pelee.
-¿Decís?-dudé de si eso era lo correcto.
-Sí... le estás dejando todo servido.
-Puede ser... No sé
-Si yo fuera vos, lo habría llamado para exigirle una explicación por lo de la canción, que me pague lo que corresponde y después, cada uno por su lado.
-Sería frío, como si fuéramos desconocidos.
-No quiero ponerte mal, Debbie, pero eso es lo que son.-sentenció, mirándome con compasión.
Odio que me compadezcan.
-Entremos-me sugirió, antes de que pudiera replicar.
Hablar con Jésica no me sirvió de nada, sino que me puso peor. Me hizo ver la realidad de una forma cruda y no quería aceptarlo. Juan volvió a mi escritorio y procuré tratarlo mejor. Hablamos de cosas triviales, como solíamos hacer. Pensé que pasaría la prueba, pero...
-¿Y qué pasó con Eric, al final?-me preguntó.
-Todavía no lo vi.-susurré
-¿Cuándo me dijiste que lo veías?- ignorando las claras señales de que no quería hablar de eso.
-Supuestamente, pasado mañana, pero me llamó, diciendo que no podía.
-¿Por?
Puse los ojos en blanco. No quería contarle todo a Juan. Ya tenía suficiente con las opiniones de Jésica.
-No sé, habló con mi hermano.
Sonrió.
-No se lo tomó muy bien, ¿no?
-No.
-Es muy celoso tu hermano.
El comentario me sorprendió. Levanté las cejas y lo miré, interrogante.
-¿Qué te hace pensar eso?-le dije, haciéndome la tonta.
-Ciertas actitudes que tiene a veces.
-¿Cómo cuáles?
-Actitudes...vos sabés-movió las manos de forma, supuestamente, elocuente.
Después, se río suavemente.
-Nada.. no importa, son suposiciones mías- dijo, con vestigios de la risa todavía en el rostro-Entonces, ¿lo vas a llamar para arreglar para otro día?
-No
Me miró con un poco de incredulidad trasluciéndole en los ojos.
-Si le importa realmente, me va a llamar de nuevo.-repetí lo que había dicho Jésica. Esas palabras me sonaron extrañas saliendo de mi boca.
-Qué cambio.-comentó
-Después de cómo lo trató mi hermano, seguro que me llama- le contesté, con la nariz un poco levantada.
-No sé...
-Lo conozco. Seguro que me llama de nuevo.
-Dudo que siga siendo el mismo de antes, Debbie-se puso serio de repente, lo cual resultaba chocante. Él casi nunca era serio.
El comentario atravesó la coraza que, por fin, había podido hacer. Lo miré fijo a los ojos. Parecía que me quería decir muchas cosas, pero nada salió de sus labios.
-Llamalo, haceme caso.-volvió a sonreír- Sé que es justo lo que querés hacer.
Y me dejó sola con mis pensamientos.
Cuando llegué a casa, revisé los mensajes. Nada. Era cuestión de tiempo. Eric tenía tantas ganas de verme como a él. Estaba segura, lo presentía.
Hablé con mi hermano, le pedí disculpas.
Como respuesta, fui envuelta por un abrazo de oso. Tuve una sensación de dèja vu. No pude evitar evocar el recuerdo de mis viejas depresiones.
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Por favor, comenten =)
Maeglin

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