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Sí, rara... rarísima. Anoche Juan estuvo en mi casa, ya no en calidad de amigo, sino como algo más. ¿Cómo explicarlo? De a ratos, sentía como si todo estuviera excelente; así como también hubo momentos en los que me sentía incomodísima.
Esto último venía cada vez que me detenía a pensar en la situación. Me inhibía, no sé por qué.
Supongo que era miedo. Hacía mucho que no estaba con alguien. Y esa última vez no había resultado nada bien. Mi último ex me había hecho sentir como una estúpida, una ingenua.
Pero ése no era para nada como Juan, así que no tenía nada que temer por ese lado.
No, no era miedo a que se repitiera una historia conocida. Seguí reflexionando...
A ver: conocía a Juan desde hacía poco más de dos años. Lo vi salir con un par de mujeres en ese tiempo, pero no me importaba. Juan era el amor imposible de más de una y yo no estaba dispuesta a ser una más. Era un sufrimiento innecesario. Por lo que descarté la idea, lo cual no significaba que me cayera mal: que fuera codiciado no lo volvía arrogante ni engreído, es más, parecía no importarle (lo cual hablaba bien de él).
Nos volvimos amigos. Creo que desde el primer momento hubo cierta química entre nosotros. La última vez que había confiado tanto en un hombre que no fuera mi hermano había sido, en los buenos tiempos, con Eric, aunque nunca los comparé. No sé, me sentía bien en su compañía y, al parecer, pasaba lo mismo del otro lado.
Alguna que otra vez se me había cruzado por la cabeza la idea de pasar a otro plano, pero lo descartaba rápidamente por una u otra cosa.
Ahora me venía a enterar que quería estar conmigo. Y cualquiera que nos viera habría dicho que estaba perfecto... Incluso yo, si lo viera desde afuera, lo habría pensado.
A pesar de todos los puntos a favor, yo dudé. Me confundí unos días, hasta llegar al punto de no querer verlo ni pintado. ¿Por qué?
Si todo había estado bien hasta ese momento, ¿por qué tendría que ser distinto ahora? No sé, simplemente me sentí así.
Cuando me robó ese beso en el recital, me sorprendí y hasta me enojé. ¿Cómo se atrevía a hacer eso, si yo no era nada suyo? Sólo una amiga, creía yo. Y yo no era de esas que anda por la vida besando a todos sus amigos, ni siquiera a Eric cuando estábamos en el secundario, y eso que nos queríamos mucho.
Entonces, viendo las cosas desde su punto de vista, quizás no fuera más que una medida drástica. Algo que hizo porque la muy tonta de Debborah no captaba (o no quería) las indirectas que mandaba. Algo que hizo cuando ya no podía aguantarse más lo que tenía adentro. Poniéndome en su lugar.
¿Qué? ¿tenía que sentir lástima por el pobrecito?
No, ni hablar. El señor bien podría haber dicho las cosas claras, de una, y no lo hizo. Sabía que yo era medio tonta a la hora de captar sutilezas...
Pero... Puede que haya juzgado que las acciones pueden más que las palabras.
No lo puedo recriminar por eso.
Miedo... pensé que mis reacciones frente a esta nueva situación serían por eso. Miedo a que las cosas salieran mal y que perdiera, no sólo a mi novio, sino a un amigo incondicional(un amigo que me tenía ganas, pero amigo al fin).
¿Inseguridad? Tal vez... Se sentía raro el cambio.
-¿Y cómo fue ayer?-me preguntó Lautaro, sacándome del trance.
Sonreía de forma cómplice, pensándose que yo me habría revolcado de lo lindo la noche pasada.
-Bien...-dije con desgana.
-¿Bien?- repitió, imitando mi tono y exagerando mi gesto, luego arqueó una ceja.
-Sí, tranqui...-lo miré-No pasó nada de lo que seguramente te estás imaginando.
Frunció el entrecejo.
-¿Te dejé el departamento vacío hasta no sé qué hora no hiciste nada?
-Nada raro ni indecente.
- Dejá de hablar como la abuela Theri. No te creo
-Es verdad...
-¿Por qué?
-Porque no...
Lautaro suspiró.
-Vos sos boluda...
-Puede ser...
-¿Lo querés o no? Porque “nada” no es lo que pasa cuando un hombre y una mujer están solitos y aislados del mundo a la noche.
-Taro, no es asunto tuyo lo que haga o deje de hacer. Y no te imaginés cosas raras de tu hermana- me reí-Es morboso
Él se unió a mi risa. No sé si lo colorado era por la risa o porque se sentía tocado por mi comentario...
