Viernes 30 de Junio: Dieciseis días para el recital
Recién hoy, Juan y yo volvimos a hablar. Hicimos como si nunca hubiera pasado nada. Lo agradezco enormemente... Extrañaba su compañía.
Gabriela y Anita estaban muy ansiosas con el recital. Las dos eran re fanáticas de Eric. No sabía si era por su música o por su físico, o por las dos cosas... Anita casi se me desmayaba cuando le dije que lo conocería personalmente.
Estuve pensando todo este tiempo en las palabras de Eric... Toda la historia. Seguía pareciéndome raro... había como pozos en la historia. Lo hizo ver todo muy simple. No entendía el por qué del cambio. Tampoco por qué no había venido antes. Según él, hacía rato que el asunto conmigo le estaba dando vueltas en la cabeza. Lo del celular me pareció una excusa estúpida. Me pudo haber buscado.
¿Realmente le importaba?
¿Por qué ninguno de nuestros conocidos comunes me dijo nada de él? ¿A mí sola me volvió a ver? Me parecía tan raro...
Miércoles 05 De Julio: Once Días para el recital
Eric me llamaba todos los días. Me contaba cada detalle de lo preparativos del recital. Estaba muy nervioso. Era el espectáculo más grande que haría hasta el momento. Dijo que tenía muchas ganas de verme personalmente.
Era época de exámenes finales. Solamente estaba cursando cuatro materias, pero parecían muchas más. Tenía pilas de libros para leer sobre el escritorio. Lautaro me dijo que lo ponía enfermo verme tan metida con eso.
-No tenés vida, Debbie- me dijo con preocupación.
-Sí que tengo-le contesté levantando la vista brevemente.
-¿Cuándo fue la última vez que saliste?
-No me acuerdo, no pasó tanto tiempo.-empecé a sacar cuentas mentalmente.
-Sí que pasó... Antes salías todos los fines de semana.
-Salí con Eric la semana pasada...
-No cuenta...-noté su fastidio- ¿Antes de eso?
-La cena con la gente del laburo...
-¡Pasó más de un mes!-exclamó, indignado.
-Perdoná que no sea tan fiestera como vos, Taro.-me disculpé en tono de burla.
-Este sábado salimos.-dijo, ignorando mi comentario.
-Tengo un final mañana y otro el lunes...
-Hace un montón que venís estudiando. No te va a venir mal distraerte un poco.-observó
-Bueno, está bien. Nada muy loco, ¿sí? Pienso levantarme temprano el domingo.
-Te vas a levantar a las tres de la tarde, como la gente normal que sale de noche...-sentenció
-Eso no es normal-me reí-Cuando yo salgo, me levanto como mucho a las once del otro día.
-Vos sos la rara.
-Está bien. Ya dije que te iba a acompañar. ¿Con quién querés ir?
-Pensaba decirle a Diego, a Belén, a Matías, no sé... el grupo de siempre.
-Te la llevo a Jésica, y un par más, para disimular-le sugerí, guiñándole un ojo.
-Decile a quien quieras. Menos a tu jefe...-agregó, con decisión.
-¿Por qué no? Hace mucho que no salgo con ellos.
-Peor fue mi idea. No quiero que venga ese.
No pude evitar reírme. La antipatía que Lautaro sentía por Juan rozaba lo infantil. Mi hermano podía ser bastante maduro para sus veintitrés años, pero aún así, tenía esas cosas...
-Está bien. Salgo otro día con él...-le dije, para molestarlo.
-Así que tenías algo con ese... ya me parecía-me apuntó con un dedo.
-No sé-le contesté en tono misterioso.
Y puse mi mejor cara de concentración, para seguir leyendo.
-No me ignores-me pidió, con un leve tono amenazante.
-No te ignoro, tengo que estudiar. Y yo sé que te morís de ganas, pero no... No podés rendir el final por mí...-lo miré haciendo pucheros, a lo que él dijo algo feo.
Tenía razón, tenía que despejarme un poco...

puta hermosaaa
ResponderEliminardeja de decirle taro q me causa gracia!
y apurate en escribir
perra