Yo nunca fui motivo de habladurías en el trabajo. Siempre intenté pasar desapercibida para evitarme problemas. Y hasta hoy había funcionado...
Sonó el teléfono que tenía en el escritorio.
-¿Sí?
-Debbie, te buscan.-me comunicó Anita, la recepcionista.
-¿Quién?
-E...Eric Grant-parecía bastante asombrada.
-¿Qué hace acá?-dije, dirigiéndome a la puerta rápidamente, con paso decidido.
Juan me interceptó antes de que pudiera escabullirme. Afuera se escuchaba mucho revuelo.
-¡Epa! ¿Qué pasa que estás tan apurada?
-Vino Eric-le respondí, mirándolo sin parpadear.
-Voy con vos.
-¿No tenés nada mejor que hacer?-quise saber.
-No
-Que al pe...-empecé a decir
-Dale, no lo hagas esperar
Me empujó la espalda para que me moviera. Apenas lo vio, me agarró por la cintura. Eric todavía no había notado mi presencia. Estaba muy ocupado sacándose una foto con un par de empleadas. Juan me llevó, con la mano firme en mi cintura, lo cual me incomodó bastante.
-Puedo ir sola, Juan-me quejé.
Me soltó automáticamente. A juzgar por su expresión, no se había dado cuenta de lo que había hecho. O sí, fue a propósito y se hizo el tonto.
-Eric-lo llamé, cuando estuve a unos metros de él.
Se me acercó y me abrazó, lo cual me asombró. Antes no era tan cariñoso. Me besó en la mejilla.
-¿Cómo estás?-me preguntó.
-Eh... bien-no sabía cómo decirle que no podía estar mucho tiempo ahí.
-Escuchame... Vine porque después se me complicaba.
-Me podrías haber llamado-mi voz sonó extrañamente fría.
-Esta semana vino con mucho laburo, ¿sabés?-se metió Juan.
Eric lo miró, con el ceño fruncido.
-No seas desubicado y andate-le ordenó.
Miré a Juan, que estaba bastante alterado. Nunca lo había visto así. Me aclaré la garganta, de modo que me escucharan ambos.
-Dejanos solos, Juan.
-Si no vuelve en quince minutos, la vengo a buscar, LeNoir.-me amenazó.-Y le recuerdo que no puede darme órdenes. Si yo me quiero quedar, me quedo y punto.
Y yo no le podía replicar nada... era mi gerente. La dureza de su voz me dolió muchísimo. Juan nunca me había hablado así, ni siquiera cuando recién había entrado a trabajar en ese lugar. Nunca había hecho alarde de su posición, ni trató de imponerse de forma ruda. Estaba irreconocible.
-No se va a repetir, disculpe- dije en voz baja.
Cuando se fue, Eric me examinó con la mirada.
-¿Quién es?
-Mi gerente.
-Ah
-¿Qué me tenías que decir?
-Que te voy a pasar a buscar, cuando termines de trabajar. Quería saber a qué hora salías.
-A las ocho. ¿A dónde vamos?
-Quiero que conozcas a alguien.
Arreglamos bien, ante las miradas nada discretas de los empleados, que miraban a Eric como si se tratara de una atracción de circo. Me molestó, pero hice todo lo posible para no prestarles atención.
Eric me dio un beso en la mejilla y susurró un “nos vemos” en el oído. Se detuvo en la puerta para saludar a un grupo de mujeres que lo miraban embobadas.
Di media vuelta y volví a mi oficina. No estuve diez minutos sentada, que ya lo tenía a Juan atrás mío.
-Vení a hablar conmigo a mi despacho.
Lo interrogué con la mirada y lo seguí. Era consciente de que más de uno estaba siguiendo mis movimientos. Estaba nerviosa. Nunca había visto a Juan así.
Cerré la puerta de madera oscura detrás de mí. Juan suspiró y me miró por largo rato. Su cara mostraba una mezcla indescifrable de cosas. Era una de esas veces en las que sus ojos parecían pozos muy profundos.
-Sentate-me indicó, señalándome una silla.
Cuando estuvimos frente a frente, reanudó la conversación.
-Que sea la última vez, Debborah.
-Sí, perdón... no va a volver a pasar-me sentía horrible.
-Supongo que no es culpa tuya, a juzgar por cómo reaccionaste cuando te dijeron que estaba acá.
-No sabía que vendría.-me excusé
-Está bien. No tenés la culpa.-sonaba mucho más tranquilo que minutos antes, hasta sonrió.
-¿Estás preocupado por algo, o no más te enojaste por la “invasión” de Eric?-quise saber.
Bajó la vista e hizo un gesto que me hizo pensar que estaba eligiendo las palabras para lo que quería decir. Luego, negó con la cabeza.
-No, es por él, nada más. No quiero que te incorpore a su circo.
-¿Qué querés decir?-no entendía el significado de sus palabras, mejor dicho, no quería.
-Que ahora vas a estar en boca de todos con lo de recién.-sentenció.
Se cruzó de brazos, examinándome con la mirada.
-Tené cuidado-me advirtió.
-¿Por?-lo miré confundida.
-Porque la gente famosa nunca es lo que aparenta.
-Antes que músico, es mi amigo.- puntualicé.
-Ahora es amigo tuyo...-repitió, en tono irónico.
No pude evitar mostrarme resentida.
-Hace un par de semanas, decías que no lo era-continuó- Es más...
Entrecerré los ojos. Tenía ganas de levantarme en ese mismo momento y salir del estudio. Juan estaba logrando que el respeto que le tenía se fuera esfumando.
-No me mires así.-ordenó, antes de seguir, levantando una ceja.- Como decía, parecías más bien que no te agradaba mucho ese chico. Hablabas de él como si lo odiaras...
-No... nunca llegué a odiarlo-le corregí-Si fuera así, no le hubiera vuelto a hablar.
Juan puso los ojos en blanco y murmuró algo que no llegué a entender.
-Además,-le recordé- fuiste vos el que me insistió para que lo llamara.
Juan se puso tenso. Rehuyó a mi mirada, visiblemente incómodo. Al parecer, yo no era la única persona contradictoria en la habitación.
-Yo-movió los labios en silencio, buscando palabras-Yo no pensé...
-¿Qué cosa?-le pregunté, con aire implacable, exigiendo explicaciones.
-Nada, no importa.
Suspiré con fastidio.
-Mirá, Juan... No te metas, ¿sí?-le pedí
-¿No aceptás consejos, ahora? No pensé que fueras tan orgullosa...-me espetó.
Esa fue la gota.
-Gracias por el consejo-le dije con falsa simpatía.-Lo tendré en cuenta. Hasta ahí, llegó tu lógica preocupación por una empleada. No te metas.
Me levanté de mi asiento y fui hasta la puerta. Él me alcanzó enseguida y me agarró el brazo. Lo tenía más cerca de lo que me resultaba cómodo. Parecía demasiado grande al lado mío, intimidaba.
-Sabés muy bien que para mí sos más que una empleada.-susurró en mi oído, antes de soltarme el brazo y dejarme salir.
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En este capítulo hay dos partes importantes... que involucran a los dos personajes del titulo. Veremos si le va mejor a la protagonista con Eric ;)
Agradezco los comentarios =)
Maeglin

te amo puta
ResponderEliminarme corrigo...
perriputa!